Larga vida a la ropa (vintage)

El auge del reciclaje y el deseo de diferenciación han hecho de la moda vintage un auténtico boom que vive gracias a Internet una segunda época de oro.

Dicen que en la moda está ya todo inventado, un mantra que lleva años persiguiendo a la industria y del que se nutre uno de los fenómenos de la última década: el auge de la ropa vintage. Las tiendas dedicadas a este sector se han consolidado como auténticos templos a los que ir en busca de tesoros. También vía internet. Según datos del portal Fashionisima, los e-commerce de segunda mano han crecido un 36% durante 2016, logrando seducir a la generación más codiciada: los millennials.

Rescatar el pasado está de moda. Cazadoras de aviador de la Segunda Guerra Mundial, eternos Levi´s 501 o bolsos clásicos de Hermès o Chanel son solo algunas de las “joyas” que esperan disfrutar de una segunda vida en las, cada vez más numerosas, tiendas vintage que pueblan la geografía española. Madrid y Barcelona fueron pioneras de este fenómeno que, importado de ciudades como Londres o Nueva York, se ha extendido por todo el territorio nacional ( y virtual). Internet se ha convertido a pasos agigantados en el gran escaparate de la moda, también para la compraventa de artículos de segunda mano.

Prendas de lujo de segunda mano a l venta en Vestiaire Collective.

Prendas de lujo de segunda mano a l venta en Vestiaire Collective. Fuente: Vestiaire Collective.

“Hay que diferenciar entre moda retro y vintage”, puntualiza Elisabet Roselló, investigadora y coolhunter. “La reinvención del pasado siempre ha existido, esto es lo que podemos llamar ropa retro, manifestada en artículos modernos que imitan tiempos pasados. En cambio, el concepto vintage, procedente del término vinícola vendange (vendimia), se centra en la reutilización y revalorización de ropa de otras décadas”, concluye.

¿Qué ofrenden las tiendas vintage? “Prendas con al menos veinte años de historia, que tengan algo especial, es ahí donde reside su valor añadido”, destaca Cristina Cela, propietaria de la tienda Miss Vintage,  en el barrio madrileño de Malasaña, lugar de peregrinaje de los amantes de este tipo de artículos. Enamorada de la ropa vintage, cuando se quedó en paro vio un auténtico filón en este negocio, y decidió pasar de compradora habitual a vendedora fundando su propia tienda. “Hay mucha competencia, pero la clave es saber diferenciarse, enfocarse en determinadas décadas o prendas que le vayan a gustar a tu público”, explica. Entre sus estantes cuelgan abrigos de Burberry, todo tipo de prendas denim de los 90 –nueva década de culto para los asiduos a vestirse de nostalgia– o pantalones de pana de los años 70. Pregunta del millón: ¿ Dónde se consigue la ropa? “Eso es secreto profesional”, responde Cela entre risas. “El éxito de una tienda se basa en tener cierto instinto para encontrar prendas especiales, ya sea viajando o rebuscando en armarios”, afirma.

De Julia Roberts en los Oscars con un (ya famoso) Valentino de 1982, a  Sarah Jessica Parker enfundada en un vestido de encaje comprado en una pequeña tienda vintage situada en la calle Velarde, en Madrid, llamada Williamsburg. Son muchas las celebrities que en busca de diferenciación han recurrido a piezas vintage. “Esto ha generado que la ropa de segunda mano adquiera un valor positivo”, destaca Arantxa Martínez de Lucas, propietaria de Williamsburg.

Sarah Jessica Parker con vestido vintage en el estreno de la serie "Divorce", en Madrid.

Sarah Jessica Parker con vestido vintage en el estreno de la serie “Divorce”, en Madrid. Fuente: Europa Press. 

También las instagramers se han sumado a esta nueva ola de revalorizar las prendas antiguas. Es habitual ver a influencers de renombre como Blanca Miró o Lucía y Helena Cuesta presumiendo de sus adquisiciones de segundo mano, muchas de ellas compradas en Friperie Vintage, en la calle Rodríguez San Pedro, en Madrid. Esta tienda se ha posicionado como el nuevo espacio de encuentro de las reinas de Instagram­. Incluso, hay quién como María Bernard ha aprovechado su popularidad en las redes sociales para fundar su propia tienda online de ropa de otras décadas: Les Fleurs. Síntoma de que la nostalgia también conecta con las nuevas generaciones, deseosas de vestir tiempos nos vividos. 

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LAS RAZONES DEL AUGE

Según la famosa plataforma online Vestiare Collective, especializada en compraventa de artículos de segunda mano de lujo, entre los que hay una nutrida selección de prendas vintage, el motivo que principalmente  empuja al consumidor a escoger este tipo de ropa es “su amor por la moda, a través de piezas eternas que transcienden las tendencias.” Otra razón clave de este estrepitoso auge, en este caso focalizado en los artículos del lujo, es la inversión. Según la consultora financiera Normas & Poor adquirir un Birkin de Hermès –uno de los bolsos más codiciados de las tiendas vintage de alta gama– es una inversión 100% rentable, teniendo en cuenta que su valor asciende más que el oro.

Miroslava Duma con Birkin de Hermès vintage.

Miroslava Duma con Birkin de Hermès vintage. Fuente: collagevintage.com

Otro de los motivos, responde a las nuevas necesidades de la industria de la moda –segunda más contaminante del mundo– y a las demandas del consumidor, cada vez más concienciado con el respeto al medio ambiente. “Dotar a las prendas de una nueva vida recurriendo a la compra de artículos de segunda mano supone un pequeño, pero gran paso, para causar un impacto positivo en el planeta”, afirma la periodista Brenda Chávez, autora del libro Tu consumo puede cambiar el mundo. Al alargar la vida de las prendas y evitar nuevas producciones, el vintage se une a la corriente sostenible que cada vez cobra más fuerza en la moda.

 

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