¿Verdadero o falso?

“Aunque todo el mundo creyera que era verdadero yo siempre sabría que mi bolso era falso”, exclamaba Carrie Bradshaw en un capítulo de Sexo en Nueva York apunto de comprar un Fendi de imitación. Según la Asociación Mundial de Consumidores(WCO)el mercado de las copias mueve entorno a 600.000 millones de euros al año. Aunque casi todo es falsificable, el negocio de la moda es uno de los grandes perjudicados; la gran mayoría de los productos incautados por la policía por motivo de copia o falsificación pertenecen a este sector. A veces las versiones son tan similares que cuesta distinguir entre verdadero o falso, pero realmente ¿qué supone adquirir una falsificación? 

Marcas como Bimba&Lola, una de las más copiadas en España, definen la compra de productos falsos como una “lacra que perjudica a la sociedad en su conjunto”. A parte de afectar evidentemente a las ventas, este mercado presenta consecuencias nefastas, a menudo ignoradas por el consumidor que deslumbrado por el logo no ve más allá.

Junto con Tous, Bimba&Lola es una de las firmas españolas más copiadas. Fuente foto:Bimba&Lola.

Mientras que con las falsificaciones la industria textil pierde millones, estos recaen en redes mafiosas cuyo negocio implica la explotación de personas, e incluso la financiación terrorista y el crimen organizado. Lo cual implica que aunque el precio del producto se reduzca considerablemente el coste añadido es incalculable.

La aspiración y el deseo sustentan el concepto del lujo, de este modo las reproducciones dinamitan la propia marca que ve como sus productos se venden a ras de manta. Lo caro e inalcanzable pasa a estar al alcance de todos, aunque evidentemente la calidad no es la misma, la exclusividad se pierde, y lo que era un objeto de deseo comienza a ser un producto más del mercado. No obstante, hay quien se lo toma con filosofía, la propia Coco Chanel afirmaba que “si eres original, debes estar preparado para ser copiado.”

 

Para Chanel ser copiada era un halago. Hoy en día, su famoso logo es plagiado mundialmente. Fuente foto: Vogue España.

Problemas y soluciones

Mil millones de euros, esa es la cifra que según un estudio realizado por el Foro Europa Ciudadana gastaron los españoles en falsificaciones en 2012. España es el cuarto país de Europa con mayor número de artículos incautados. Cada español adquiere una media de 5 falsificaciones al año, un 68,5% vinculados al sector de la moda. El poder social de la marca es indiscutible, y ante la barrera del precio elevado hay quien se consuela con la réplica.

Relojes y los bolsos de lujo son los artículos mayormente incautados. Fuente foto: Ministerio del Interior.

Desde la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), demandan una legislación más estricta, denunciando la impunidad existente contra los delitos creativos y culturales. Aunque la inspiración no es una falsificación, ciertas cadenas generan clones más que evidentes de las grandes firmas. “La gran distribución se escuda en el vacío legal que existe en términos de copyright”, comenta Julie Zerbo, autora de la web The Fashion Law.

La Asociación Nacional para la Defensa de la Marca (ANDEMA) señala que el control aduanero existente en España no es suficiente para parar la entrada de falsificaciones. A su vez, advierten del preocupante crecimiento de las copias entorno al comercio online. Ante las dificultades desde ANDEMA proponen como solución concienciar al consumidor de los perjuicios que supone la compra de copias: destrucción de puestos de trabajo, un atentado contra la creatividad y el sustento de mafias que se esconden tras su venta.

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